Escrito por Miguel Sábado, 10 de Julio de 2010 17:49
Tras ver y disfrutar enormemente en la noche de ayer del partido de semifinales ESPAÑA-ALEMANIA, no he podido por menos que compartir, con todos los que nos agrupamos bajo la camiseta de la “Raya negra”, estas reflexiones sobre las sensaciones que me produjo tan deleitosa actuación, porque me gustaría que pudiéramos impregnarnos algo de ese espíritu de “La Roja”.
Decía un crítico de cine cuando al intentar definir lo que es una obra de arte no tenía palabras y lo intentaba explicar con el siguiente ejemplo: Una obra de arte se reconoce cuando ocurre como en el final de Casablanca, en la despedida en el aeropuerto entre Ingrid Bergman y Humphry Bogart. Aún cuando hayas visto la película mil veces, siempre estás esperando que Ilse se baje del avión y se quede con Rick. La semifinal de España en el Mundial de Sudáfrica es una obra de arte y una de las actuaciones más motivantes que recuerdo. Aunque la veas un montón de veces no puedes despegarte del asiento porque tras cada magnífica jugada va a aparecer otra similar. Es la esencia del trabajo bien hecho. La máxima expresión de la constancia. La demostración de que un equipo es mucho más que la suma de sus miembros. De que es un factor multiplicativo. Y en definitiva, la exposición del arte hecho deporte (jugado en perfecto "fair play" por ambos contendientes, lo que es de agradecer a Alemania) y el logro merecido de la recompensa final, como en justicia no podía ser de otra manera. Y todo ello dirigido por la sabia batuta del que ya se ha convertido en ilustre salmantino, un enorme Vicente Del Bosque querido y admirado por todos: jugadores, medios, público, rivales. Un ejemplo de dignidad y buen hacer, en la cohesión de grupo, de un grupo de admirables trabajadores que lo dan todo desde la humildad. Un ejemplo en la planificación de la estrategia y táctica de cada partido. Y un ejemplo a intentar imitar, enormemente motivador para todos los que nos dedicamos en alguna medida a esta reconfortante faceta del entrenamiento deportivo. Gracias por todo ello a esta magnífica selección que tanto nos está haciendo vibrar a todos y que es capaz de unir a los españoles y deportistas con independencia de los colores políticos y club, a gente del Barça y del Madrid, del Bétis y el Sevilla, o de la UDS y el Valladolid. Y gracias independientemente de lo que ocurra en la final, aunque estoy seguro que con lo que llevan demostrado, van a saber ejecutar otra obra de arte con la “Naranja mecánica” como fantástico rival que ensalzará aún más el espectáculo.
Miguel A. Rivero