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Las Mil y Una San Silvestre

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Las mil y una San Silvestre

"Lo que oyes lo olvidas,

lo que ves, lo recuerdas,

lo que haces, lo aprendes."
Proverbio chino


Cuando en tiempos en los que solía hacer podio, los chicos de la prensa me preguntaban que cómo había visto la carrera, yo siempre respondía que había habido dos carreras. Una por delante con un grupo de media docena de atletas que nos disputábamos la gloria de la corona de laurel, maltratándonos deportivamente, midiendo nuestras fuerzas en curvas, repechones y bajadas, o tentando demarrajes en interminables rectas contra el viento. Y otra que, aún metido en ese feroz empeño por aventajar a mis rivales y amigos, intuía que se daba por detrás, con la inmensa mayoría de los participantes cuyo reto era la llegada a meta tras una más sosegada pero igualmente enorme vuelta por la ciudad, en nada exenta del esfuerzo y gozo por su conclusión. Con el paso de los años, uno ha tenido irremediablemente que distanciarse de esa decena de aspirantes a la victoria. Uno ha tenido incluso que superar el trauma que supone para nuestra educación y costumbres el verse precedido en la llegada por dos mujeres, aunque éstas sean esas dos pedazos de lebrelas de Tere y Bea... Y, Uno, gracias a ese distanciamiento, inmerso como uno más, en esa hormigueante hilera que discurre laboriosa y calladamente hacia la conclusión de una tarea prefijada: salir para llegar... Uno, se percata entonces de que estaba equivocado. Que no hay dos sino un millar de Sansilvestres. Una por cada entusiasta y variopinto participante. Porque cada cual corre la suya. Cada cual se expresa en ella con todo su bagaje personal, portando su equipaje de motivaciones y deseos. Cada cual tiene sus sensaciones y experimenta sus vivencias... de fatiga, de abnegación, de charla entrecortada por la respiración, risas, quejidos... de sentir el frío seco mesetario de las mañanas de diciembre contrastando con el hervor corporal provocado por la acción de la carrera, de satisfacción o pesar por el objetivo conseguido o su distanciamiento de él... Pero a ti, que aún no has experimentado la sutil agudeza de todas estas impresionantes sensaciones: el reconfortante descanso que produce la acelerada circulación de retorno por tus dilatadas venas al término de la carrera, el delicioso frescor del agua límpida que esponjadamente el cuerpo absorbe con avidez, la búsqueda y los abrazos con los familiares y amigos que pacientemente esperan en línea de meta tu aparición, la fragante inhalación del aire respirado pasando con paulatina transición de las cincuenta a las catorce inspiraciones por minuto... Y, nuevamente, el agua, esta vez caliente, discurriendo en catarata purificadora por los límites de un cuerpo agitado, que pausadamente –como todo lo bueno de la vida- regresa a una reconfortante quietud, más vívida y sentida que la que se percibe en el albor de cada mañana al despertar. A ti, me gustaría decirte que aún hay una Sansilverstre más, la tuya, que -con la conveniente preparación- puedes probar para contribuir a hacer realidad, la ficción y, como en aquél maravilloso cuento de Las mil y una noches interminables, materialices la realidad de lo inacabable y al igual que Scherezade la ocurrente y fascinante narradora, alcanzó el objetivo de esquivar la muerte que el sultán propiciaba a sus esposas logrando compartir su reino, consigas tú la liberación del cansancio del cuerpo, mediante el disfrute de tu propia hazaña, armonizándote con el espíritu de esta carrera festiva y convirtiéndola en Las Mil y una Sansilvestres. Y para que el esfuerzo sea aún más comprendido, qué tal si entre todos lo realizamos con un objetivo común, propio de estos días previos al nuevo año en los que surgen remozadas esperanzas de un mundo mejor... y que éste sea construido en paz. Una paz que cada uno sabe muy bien donde es precisa. Unos sitios nos suenan a lugares remotos, y otros son dolorosamente más cercanos. Por eso corramos con la mente puesta en una ¡PAZ YA! ...Y que ¡Vivan Las mil y una Sansilvestres.!

Con agradecimiento

al colegio San Estanislao de Kotska,

auténticos artífices de esta posibilidad.

 

Miguel Ángel Rivero Rojas

Atleta participante.

"Lo que oyes lo olvidas,

lo que ves, lo recuerdas,

lo que haces, lo aprendes."
Proverbio chino


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