Escrito por Miguel Sábado, 26 de Diciembre de 2009 01:37
Se ha ido el mentor, el pionero, el precursor. Haciendo un símil antropológico, se podría decir que se ha marchado el Homo Antecesor del atletismo salmantino. Y se ha ido de una doble manera, luchando contra la enfermedad -como su condición de atleta imponía- y a la vez se ha ido veloz, enganchando el pistoletazo de salida hacia donde ahora pueda correr libremente. Correr ágil y liviano, liberado ya del impedimento que en los últimos meses le cohibió de dirigir los entrenamientos de sus velocistas a la vez que divisaba desde su atalaya elevada sobre las gradas de las pistas del Helmántico la evolución de los diferentes grupos de entrenamiento, como ramas del robusto árbol del atletismo salmantino que él plantó, regó y podó con esmero hace ya más de 50 años, cuando en 1958 fundó la Federación Salmantina de Atletismo.
Poco a poco fue dejando calladamente su presencia protagonista como entrenador, por lo que nuestros jóvenes atletas preguntaban que quién era ese señor de la pipa –cuando hace un par de años aún hacía uso de ella-. Entonces los teníamos que ilustrar informándoles de que fundó nuestro club Atlético de Salamanca, ahora con el añadido de Caja Rural, y que en tiempos fue el máximo responsable del atletismo nacional. Al frente del atletismo, en la década de los 80, logró elevarlo a la categoría de deporte profesionalizado, para la élite, mediante la creación de un sistema de becas que permitiera a los talentos emergentes un grado de dedicación mayor para aupar a este deporte a un nivel de competencia internacional en el que se lograron las primeras medallas, germen de todas las que han venido posteriormente.
Y se ha ido en el día más familiar del año, el día de Navidad, como queriendo reunir a toda esa familia atlética en una fecha en la que aquéllos atletas salmantinos desplazados se encuentran en la ciudad del Tormes, o del Helmántico, o del Botánico para los atletas. Circunstancia que ha hecho que, en su despedida, se vieran caras de algunos ilustres pupilos suyos emigrantes como Frutos Feo o Francisco Seirul-lo.
Últimamente dedicaba su esfuerzo a la continuación de su trabajo en pro del atletismo, ora dirigiendo a su cohesionado grupo de incondicionales velocistas, ora charlando con los distintos entrenadores sobre filosofía deportiva, en general, y del atletismo, en particular. Poco amigo de agasajos, declinó últimamente algunos homenajes que se le quisieron dedicar, eludiendo dormirse en los laureles y vertiendo su energía en las tareas aludidas. Pero lo que no podrá ya evitar es que en la memoria individual y colectiva del atletismo salmantino, Carlos Gil ocupe el primer lugar del podio, tanto por prioridad como por relevancia. Descanse en Paz.
Miguel Angel Rivero
Atleta y entrenador del Caja Rural-Atlético de Salamanca
En la RFEA podéis ver algún dato de su biografía (www.rfea.es)
Personalmente lo siento enormemente. Al grupo de marchadores nos ayudó muchísimo en nuestros comienzos.