Archivo de la categoría: El tintero

El atletismo, ese gran desconocido…

roasario_0001Mucha gente practica atletismo, pero no todos lo viven, que no es lo mismo que vivir de él, algo que creo una utopía.

 

Tengo la suerte de vivirlo desde cuatro perspectivas bien diferentes pero en mi caso hasta ahora indisolubles: empecé como atleta y continué de manera creo que simultánea como entrenadora de chavales y colaboradora del club y enseguida como fisioterapeuta.

En esta reflexión me centraré sobre todo en la faceta de atleta y entrenadora.

A mí el atletismo me ha dado mucho, no sólo en cuanto a hábitos de salud y ejercicio físico, lo que más valoro es lo que me ha hecho crecer como persona. Ya que he podido extrapolar al resto de las facetas de mi vida todo lo aprendido en atletismo, sobre todo de mano de Miguel Ángel Rivero (de todos conocida su metáfora de pasar las vallas como se enfrenta uno a los obstáculos de la vida). También me ha proporcionado muchos herman@s porque no puedo llamarlos amig@s porque significan más que eso, son ese tipo de personas con el que puedes discutir y no guardar rencor por lo ocurrido. También me ha proporcionado enemigos, pero eso me ha dado capacidad para reconocer a ese tipo de personas en otros ámbitos y poder así evitarlos.

Actualmente lo del esfuerzo no se estila mucho, por eso valoro a aquellos que se dan al máximo para conseguir lo que quieren tanto en la pista como fuera de ella. Valoro a los cracks, a esos talentos naturales que saben encontrar en el trabajo diario al aliado perfecto. Pero especialmente valoro a aquellos que no les importa lo que opine la gente que se encuentra en la grada, que les da igual llegar los últimos porque saben que lo han dado todo y a aquellos que no dejan que las lesiones les anulen y siguen en su empeño. Es un deporte por el que se pasan muchos altibajos y eso te hace más fuerte.

Todo esto me gustaría transmitirlo a los chavales que entreno, pero eso es muy difícil. Por eso les pido que lo intenten, que ya que van a entrenar lo aprovechen al máximo.

Para vivir el atletismo no hacen falta solo cualidades físicas, hace falta ser valientes y de esos cada vez hay menos. Por eso ahora que empieza el grueso de competiciones y que llegan las tan esperadas ligas os pido esa valentía y ese pasar de todos aquellos que te juzgan sin conocerte. A daros a tope y mucho ánimo a todos.

Rosario Moro.

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GRANDEZA HUMANA EN TORNO A UN IDEAL

Grandeza humana en torno a un ideal

 

El titular resume lo que para mí significó la intensa y emotiva jornada vivida ayer, en la que se logró la permanencia en primera, por este club, que una vez más demostró ser mucho más que un club, en las pistas de Unbúe de la ciudad donostiarra de Eibar, de tan difícil -por agreste acceso- y belleza de entorno, que iban a resultar premonición de la jornada que nos esperaba.

 

Si el hecho final fue lograr la permanencia en la 1ª División del Atletismo Nacional en categoría masculina -¡y ya van tres años consecutivos!- Vaya, por delante la felicitación, en primer lugar a los atletas integrantes, presentes en Eibar y a todos los que no pudieron estar, pero que participaron en las jornadas previas, activamente o pacientemente como reservas, y al resto de personas imprescindibles: Equipo femenino, directivos, entrenadores, Caja Rural de Salamanca, como esponsor y Concejalía de deportes del Ayuntamiento, como colaborador mediante su línea de subvenciones a clubes, aficionados twiteros. Y, en un club de las características del nuestro, necesariamente extensible a monitores y alumnos de la Escuela de Atletismo desde donde, por filosofía y convicción, nos nutrimos.

 

Lo que puso de manifiesto la jornada de competición fue el enorme capital humano desplegado por un equipo con escaso presupuesto para lo que desarrolla. Las comparativas con el resto de clubes de la misma categoría, no resiste discusión. Pero con un enorme capital de esfuerzo humano que se multiplica ante la adversidad y que redobla su eficiencia ante el agón competitivo, propio del origen luchador de este noble deporte, hasta unos niveles limítrofes al ciento por ciento.

 

Y ello, enarbolando la bandera de atletas netamente de la casa, formados en la cantera, con los únicos refuerzos de un lanzador palentino y otro par de atletas, perfectamente integrados en el club, del desaparecido club decano de Castila y León, el DAR de Valladolid; lo que evidencia los malos tiempos para el atletismo en una sociedad que empieza a ostentar con cierta obscenidad una crisis económica, cuando lo que subyace a la misma es una crisis de valores, contra la que nosotros luchamos con denuedo, por considerar que en esa lucha está la solución de la otra crisis; aportando nuestro granito de arena con la práctica de este deporte “amateur” –bendita palabra, pues no hay nada más noble que las actividades humanas hechas con afición, con ese placer que da la motivación intrínseca implicada en la propia obra.

 

Y esto, en torno a un ideal doble: atletismo como esencia de deporte primigenio, mítico y olímpico por excelencia (el mundo entero lo vivencia así cada cuatro años. Volverá a ocurrir en Londres este agosto). Y trabajo de cantera. En el entorno. Formando un equipo que lleva el nombre de la ciudad. Netamente salmantino y de cercanías. Y con las únicas e imprescindibles coberturas, por unos atletas que se impregnan de nuestra idiosincrasia, de unos huecos que no impidan lucir al resto de los atletas en la competición de clubes en la que se precisa cubrir las 20 pruebas de las que consta el variopinto programa de este deporte.

 

La foto que acompaña este artículo, la cual os ha podido extrañar, la tengo enfrente del ordenador, desde donde escribo. Y, aparte de la desequilibrante belleza, me parece un magnífico compendio de metáforas del trabajo en equipo y de las emociones vividas ayer, y a lo largo de la ya dilatada historia (veinticuatro años) de nuestro club. Por su elevado grado de polisemia (multiplicidad de significados) y sus connotaciones (subjetividad que a cada uno puede sugerirnos).

 

¡ENHORABUENA, LUCHADORES!

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La Roja hecha arte / El Pais 09/07/2010

Un crítico de cine intentaba definir lo que es una obra de arte en los siguientes términos: una obra de arte se reconoce cuando ocurre como en el final de Casablanca. Aun cuando hayas visto la película mil veces, siempre estás esperando que Ilse se baje del avión y se quede con Rick. La segunda semifinal del Mundial de Sudáfrica es una obra de arte y una de las actuaciones más motivantes que recuerdo. Es la esencia del trabajo bien hecho. La máxima expresión de la constancia. La demostración de que un equipo es mucho más que la suma de sus miembros. De que es un factor multiplicativo. Y en definitiva, la exposición del arte hecho deporte (jugado en fair play por ambos contendientes, lo que es de agradecer a Alemania) y el logro merecido de la recompensa final, como en justicia no podía ser de otra manera. Y todo ello dirigido por la sabia batuta de un enorme Vicente del Bosque querido y admirado por todos: jugadores, medios, público, rivales. Un ejemplo de dignidad y buen hacer, en la cohesión de grupo, de un grupo de admirables trabajadores que lo dan todo desde la humildad. Un ejemplo en la planificación de la estrategia y táctica de cada partido. Y un ejemplo a intentar imitar, enormemente motivador para todos los que nos dedicamos en alguna medida a esta reconfortante faceta del entrenamiento deportivo.

Gracias por todo ello a esta magnífica selección, porque es bueno para el país que su gente se impregne de ese espíritu de la Roja que es capaz de unir a los españoles y deportistas con independencia de los colores políticos y club, a gente del Barça y del Madrid, del Betis y el Sevilla, del Athletic y la Real, o del Celta y el Depor. Y gracias independientemente de lo que ocurra en la final, aunque estoy seguro de que, con lo que llevan demostrado, van a saber ejecutar otra obra de arte con la Naranja mecánica como fantástico rival que ensalzará aún más el espectáculo artístico-deportivo de este mundial.

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DESPEDIDA A CARLOS GIL

Se ha ido el mentor, el pionero, el precursor. Haciendo un símil antropológico, se podría decir que se ha marchado el Homo Antecesor del atletismo salmantino. Y se ha ido de una doble manera, luchando contra la enfermedad -como su condición de atleta imponía- y a la vez se ha ido veloz, enganchando el pistoletazo de salida hacia donde ahora pueda correr libremente. Correr ágil y liviano, liberado ya del impedimento que en los últimos meses le cohibió de dirigir los entrenamientos de sus velocistas  a la vez que divisaba desde su atalaya elevada sobre las gradas de las pistas del Helmántico la evolución de los diferentes grupos de entrenamiento, como ramas del robusto árbol del atletismo salmantino que él plantó, regó y podó con esmero hace ya más de 50 años, cuando en 1958 fundó la Federación Salmantina de Atletismo.

Poco a poco fue dejando calladamente su presencia protagonista como entrenador, por lo que nuestros jóvenes atletas preguntaban que quién era ese señor de la pipa –cuando hace un par de años aún hacía uso de ella-. Entonces los teníamos que ilustrar informándoles de que fundó nuestro club Atlético de Salamanca, ahora con el añadido de Caja Rural, y que en tiempos fue el máximo responsable del atletismo nacional.  Al frente del atletismo, en la década de los 80, logró elevarlo a la categoría de deporte profesionalizado, para la élite, mediante la creación de un sistema de becas que permitiera a los talentos emergentes un grado de dedicación mayor para aupar a este deporte a un nivel de competencia internacional en el que se lograron las primeras medallas, germen de todas las que han venido posteriormente.

Y se ha ido en el día más familiar del año, el día de Navidad, como queriendo reunir a toda esa familia atlética en una fecha en la que aquéllos atletas salmantinos desplazados se encuentran en la ciudad del Tormes, o del Helmántico, o del Botánico para los atletas. Circunstancia que ha hecho que, en su despedida, se vieran caras de algunos ilustres pupilos suyos emigrantes como Frutos Feo o Francisco Seirul-lo.

Últimamente dedicaba su esfuerzo a la continuación de su trabajo en pro del atletismo, ora dirigiendo a su cohesionado grupo de incondicionales velocistas, ora charlando con los distintos entrenadores sobre filosofía deportiva, en general, y del atletismo, en particular. Poco amigo de agasajos, declinó últimamente algunos homenajes que se le quisieron dedicar, eludiendo dormirse en los laureles y vertiendo su energía en las tareas aludidas. Pero lo que no podrá ya evitar es que en la memoria individual y colectiva del atletismo salmantino, Carlos Gil ocupe el primer lugar del podio, tanto por prioridad como por relevancia. Descanse en Paz.

Miguel Angel Rivero

Atleta y entrenador del Caja Rural-Atlético de Salamanca

En la RFEA podéis ver algún dato de su biografía (www.rfea.es)

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Las Mil y Una San Silvestre

 

Las mil y una San Silvestre

“Lo que oyes lo olvidas,

lo que ves, lo recuerdas,

lo que haces, lo aprendes.”
Proverbio chino


Cuando en tiempos en los que solía hacer podio, los chicos de la prensa me preguntaban que cómo había visto la carrera, yo siempre respondía que había habido dos carreras. Una por delante con un grupo de media docena de atletas que nos disputábamos la gloria de la corona de laurel, maltratándonos deportivamente, midiendo nuestras fuerzas en curvas, repechones y bajadas, o tentando demarrajes en interminables rectas contra el viento. Y otra que, aún metido en ese feroz empeño por aventajar a mis rivales y amigos, intuía que se daba por detrás, con la inmensa mayoría de los participantes cuyo reto era la llegada a meta tras una más sosegada pero igualmente enorme vuelta por la ciudad, en nada exenta del esfuerzo y gozo por su conclusión. Con el paso de los años, uno ha tenido irremediablemente que distanciarse de esa decena de aspirantes a la victoria. Uno ha tenido incluso que superar el trauma que supone para nuestra educación y costumbres el verse precedido en la llegada por dos mujeres, aunque éstas sean esas dos pedazos de lebrelas de Tere y Bea… Y, Uno, gracias a ese distanciamiento, inmerso como uno más, en esa hormigueante hilera que discurre laboriosa y calladamente hacia la conclusión de una tarea prefijada: salir para llegar… Uno, se percata entonces de que estaba equivocado. Que no hay dos sino un millar de Sansilvestres. Una por cada entusiasta y variopinto participante. Porque cada cual corre la suya. Cada cual se expresa en ella con todo su bagaje personal, portando su equipaje de motivaciones y deseos. Cada cual tiene sus sensaciones y experimenta sus vivencias… de fatiga, de abnegación, de charla entrecortada por la respiración, risas, quejidos… de sentir el frío seco mesetario de las mañanas de diciembre contrastando con el hervor corporal provocado por la acción de la carrera, de satisfacción o pesar por el objetivo conseguido o su distanciamiento de él… Pero a ti, que aún no has experimentado la sutil agudeza de todas estas impresionantes sensaciones: el reconfortante descanso que produce la acelerada circulación de retorno por tus dilatadas venas al término de la carrera, el delicioso frescor del agua límpida que esponjadamente el cuerpo absorbe con avidez, la búsqueda y los abrazos con los familiares y amigos que pacientemente esperan en línea de meta tu aparición, la fragante inhalación del aire respirado pasando con paulatina transición de las cincuenta a las catorce inspiraciones por minuto… Y, nuevamente, el agua, esta vez caliente, discurriendo en catarata purificadora por los límites de un cuerpo agitado, que pausadamente –como todo lo bueno de la vida- regresa a una reconfortante quietud, más vívida y sentida que la que se percibe en el albor de cada mañana al despertar. A ti, me gustaría decirte que aún hay una Sansilverstre más, la tuya, que -con la conveniente preparación- puedes probar para contribuir a hacer realidad, la ficción y, como en aquél maravilloso cuento de Las mil y una noches interminables, materialices la realidad de lo inacabable y al igual que Scherezade la ocurrente y fascinante narradora, alcanzó el objetivo de esquivar la muerte que el sultán propiciaba a sus esposas logrando compartir su reino, consigas tú la liberación del cansancio del cuerpo, mediante el disfrute de tu propia hazaña, armonizándote con el espíritu de esta carrera festiva y convirtiéndola en Las Mil y una Sansilvestres. Y para que el esfuerzo sea aún más comprendido, qué tal si entre todos lo realizamos con un objetivo común, propio de estos días previos al nuevo año en los que surgen remozadas esperanzas de un mundo mejor… y que éste sea construido en paz. Una paz que cada uno sabe muy bien donde es precisa. Unos sitios nos suenan a lugares remotos, y otros son dolorosamente más cercanos. Por eso corramos con la mente puesta en una ¡PAZ YA! …Y que ¡Vivan Las mil y una Sansilvestres.!

Con agradecimiento

al colegio San Estanislao de Kotska,

auténticos artífices de esta posibilidad.

 

Miguel Ángel Rivero Rojas

Atleta participante.

“Lo que oyes lo olvidas,

lo que ves, lo recuerdas,

lo que haces, lo aprendes.”
Proverbio chino


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Al Botánico, In Memoriam

Entrenamiento “Al olmo viejo herido

por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril

y el sol de mayo,

algunas hojas verdes le han salido…”

Aquel olmo al que, en 1912, cantó Machado salvándolo del soplo de las sierras blancas, perdura aún en la colina que lame el Duero. Le asiste en su sustento un entramado de piedras y cemento, que soporta la gracia de esa rama florecida, hoy ya casi centenaria gracias a la oportunidad de la pluma del poeta que con su canto despertó la conciencia de los sensibles políticos de entonces. Millares de lamentos de los que no somos tan insignes como el poeta, sino simples deportistas -no sólo atletas-, no pudieron impedir aquel brutal e inmerecido final para el viejo y entrañable Botánico, tras el gran servicio prestado a incontables legiones de deportistas, salmantinos, ciudadanos. Lamentablemente, su versatilidad concluyó siendo arrancados de cuajo treinta años de vida, de sentimientos, de sudores, de gloria, de enseñanzas, de disfrute, de pasiones… Todo ello cercenado por el embriagador filo del vil dólar …¡Poderoso caballero es don dinero!. Si su sepultura hubiera alimentado los cimientos de un teatro -como en tiempos se planificó- me hubiera tenido que callar. Pero siendo sus entrañas continuamente horadadas por modernos gusanos de metalizados colores que exhalan petrolíferos gases deteriorando el entorno, -paradójica antítesis de lo que fue y significó un nombre tan propio como el de Botánico- no callaré jamás, pues ni siquiera le están dejando descansar en paz. No puedo callar porque de mis adentros emerge un profundo malestar salpicado con el recuerdo de las contenidas lágrimas de alguna de mis atletas, en aquél entonces estudiante de C.O.U, ahora Diplomada universitaria salmantina- cuando se enteraba el sábado de que ya no podría realizar sus acostumbradas series de los lunes. No callaré por tantos y tantos sentimientos y vivencias a pie de pista que hacen temblar el corazón en mi garganta. No callaré por las caras lánguidas, llenas de ojos, de mis alumnos de la Escuela de atletismo que aquel miércoles 26 de Noviembre de 1997 preguntaban… ¿y ahora qué?, mientras se despedían con un par de fotos conseguidas apartándose entre idas y venidas de camiones que se llevaban los restos que las excavadoras mutilaban del Botánico.

Ayer por su vera volví a pasar y vi sus restos descarnados aún sin enterrar…

¿Puede haber cultura sin sensibilidad?.

Como no quiero que la irremediable tristeza me embargue y, por naturaleza, tengo fe en las personas…

” …Mi corazón espera,

también hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.” (A. Machado)

 

¿Qué tal la tan prometida pista cubierta en La Aldehuela?

 

Al olmo viejo herido

por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril

y el sol de mayo,

algunas hojas verdes le han salido…”

 

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